
Dicen que la mejor cámara es la que siempre llevas encima y yo, desde que un iPhone cayó en mi bolsillo, empiezo a dar fe de ello.
Sin darme cuenta el teléfono se está convirtiendo en una de las cámaras que más utilizo. No sólo es capaz de tomar instantáneas discretamente sino que también las difunde a través de internet inmediatamente. Aplicaciones como CameraBag consiguen moldear la pobre calidad de la imagen, asemejando el iPhone a las antiguas Polaroid o a la Lomografía.
Retransmitir fotográficamente mi día a día, de forma rápida y directa, nunca fue tan fácil. Si quieres seguir esta especie de diario fotográfico agrégame en Twitter o Twitpic.
Roc Herms . 2009